Archidiócesis de Valladolid
Más de medio centenar de jóvenes peregrinan a pie hasta Mayorga para ganar el jubileo en el Año de la Santidad
20 de abril de 2026
Más de medio centenar de jóvenes peregrinaron a pie el pasado 18 de abril desde Castroponce hasta Mayorga, epicentro en este 2026 de las celebraciones con motivo del Año Jubilar de la Santidad. Un recorrido de 15 kilómetros marcado por la convivencia y la fe compartida que culminó en la Ermita de Santo Toribio de Mogrovejo, donde pudieron ganar la indulgencia plenaria durante la celebración de la Eucaristía en este templo jubilar.
En su homilía, el Arzobispo de Valladolid, monseñor Luis Argüello, en un guiño al lema del viaje apostólico del Papa León XIV a España, invitó a los jóvenes a alzar la mirada. Al hacerlo, los participantes en el Encuentro Diocesano de Jóvenes se toparon con las imágenes de Santo Toribio de Mogrovejo y Santa Rosa de Lima, conjunto escultórico que abandonó por un día el retablo central de la Ermita con ocasión de la procesión extraordinaria que se celebró el 19 de abril en el vallisoletano barrio de Las Delicias. Insistió, entonces, monseñor Argüello en que alzaran la mirada “todavía un poco más”. Y se explicó: “Porque detrás de Santo Toribio y de Santa Rosa podemos apreciar la acción de Dios, que hace posible la santidad, según la vocación a la que hemos sido llamados”.

Con esa doble llamada a la santidad y a vivir la vida como vocación, el prelado vallisoletano recordó a los jóvenes que “la vocación laical llama a intervenir en la vida pública y a dar testimonio de la verdad” en ámbitos como la familia, el matrimonio, pero también la economía o la política. Habiendo presentes también presbíteros, como los propios párrocos de Mayorga y de Castroponce, Jesús Manuel Nieto y Luis Arturo Vallejo, respectivamente, o Juan Argüello y Marcos Rebollo, miembros de la Pastoral Juvenil —delegación organizadora de este encuentro—, entre otros, así como religiosas y seminaristas, monseñor Argüello se dirigió también a estos últimos para recordarles que “estáis en medio del pueblo”. Por ello, les invitó a mirar “a vuestro alrededor, para que no dejéis que anide en vuestro corazón el clericalismo”.
En su llamada a la “comunión”, que “precisa organizarse”, precisó monseñor Argüello, y tomando como testimonio la labor de Santo Toribio de Mogrovejo, organizador de la Iglesia Católica en Perú, el Arzobispo aprovechó este Jubileo para convocar a los jóvenes “de forma especial” a la anunciada Asamblea Diocesana, que se celebrará el próximo curso pastoral. Y tomando como ejemplo, de nuevo, a Santo Toribio y a Santa Rosa, les exhortó a “no” tener “miedo a poneros delante del Señor, para decir qué quieres de mí, y delante de los hombres, para ser testigos de la verdad”. “Aunque eso”, concedió el prelado, “suponga, a veces complicaciones”.
Vigilia de oración
Este Jubileo de los Jóvenes, que sirvió de preparación para las peregrinaciones que está preparando ya la Delegación de Pastoral Juvenil para salir al encuentro del Santo Padre durante su próxima visita a España, culminó, ya de regreso a Valladolid capital, con los jóvenes y el Arzobispo sumándose a una vigilia de oración en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en el barrio de Las Delicias, que la Archidiócesis vallisoletana quiso ofrecer, precisamente, por los frutos de este viaje apostólico.
Abrió, así, Valladolid una cadena de oración promovida desde la Conferencia Episcopal Española (CEE) en la que “oramos para que la visita de nuestro pastor, León XIV, sea fructífera y fecunda”, expresó al comienzo la delegada de Familia y Vida, Elena Gordo, quien recordó también “la estela que dejaron en España cada una de las visitas de sus antecesores”.
Gordo, tomando a la Virgen María como “ejemplo de mujer que alzó la mirada a Dios” y confiando en que “nos lleve de su mano en este acontecimiento tan importante que estamos próximos a vivir”, puso voz al deseo compartido en la Archidiócesis vallisoletana de “vivir estos días (del 6 al 12 de junio de 2026) con intensidad y alegría” y de saber “acoger con amor a nuestro pastor” y “escuchar la voz de su llamada” para contribuir a la “construcción” del Reino.