Archidiócesis de Valladolid
La Asamblea Diocesana, que durará un año litúrgico hasta noviembre de 2027, marca el inicio de curso para el clero vallisoletano
3 de septiembre de 2026
La Asamblea Diocesana convocada bajo el lema ‘Sal y anuncia la alegría, en comunión’ marcó el tradicional encuentro de inicio de curso del clero vallisoletano, que reunió en la casa de ejercicios que los Jesuitas tienen en la localidad de Villagarcía de Campos a más de un centenar de presbíteros y diáconos los días 31 de agosto y 1 de septiembre.
Dos días de encuentros y reencuentros para motivar la participación del clero en la Asamblea y para motivar a que el clero mismo sea, a su vez, un agente motivador para la participación del resto de vocaciones de la Iglesia, especialmente, en estos primeros pasos de su desarrollo. En este sentido, el Arzobispo de Valladolid, monseñor Luis Argüello, lanzó al presbiterio una primera encomienda para esta primera fase de información y motivación: “Que vayáis constituyendo grupos o equipos” en las respectivas comunidades parroquiales “que participen más directamente” en el desarrollo de una Asamblea que, puntualizó el prelado, es “de todos” y, por lo tanto, está abierta a la participación de “todos los ámbitos” de la realidad eclesial vallisoletana.
La Asamblea, que como afirmó el Arzobispo “tiene un componente grande de celebración”, tomará impulso el 3 de octubre con la celebración de la jornada de envío. Jornada a la que están especialmente invitados a participar los consejos pastorales parroquiales. No será hasta el 29 de noviembre, primer domingo de Adviento, cuando comience la siguiente fase, la parroquial. Y, así, se extenderá hasta el mes de noviembre de 2027, siguiendo el curso de un año litúrgico. “Con mucha intención”, remarcó el prelado acerca de hacer coincidir calendarios litúrgico y asambleario.
Monseñor Argüello aprovechó este encuentro de inicio de curso para ahondar en el por qué y el para qué de una Asamblea Diocesana que situó en una práctica “habitual” en la historia de la Iglesia, como es “hacer altos en el camino para tomar conciencia de lo que somos, renovarnos y, al mismo tiempo, hacer un discernimiento de los desafíos de la evangelización”. “Estamos en tiempo misionero”, defendió el Arzobispo de Valladolid, reconociendo también del papel de los laicos desde una corresponsabilidad diferenciada y asumiendo el “proceso de conversión en las relaciones o en las tomas de decisión” al que “nos invita” el Documento final del Sínodo. “Es preciso suscitar la voz del pueblo de Dios”, exhortó el prelado. “Por eso”, insistió, “hemos sacado brillo a los consejos pastorales, para ser cauce concreto de la voz del Espíritu Santo”.
Concilio Vaticano II, Sínodo de la Sinodalidad y magisterio papal son sustento de una Asamblea que se sitúa, además, en el horizonte pastoral de 10 años propuesto por el prelado vallisoletano en 2023, con ocasión del Año Jubilar del Corazón de Jesús. Un horizonte con vistas al año 2033, en el que la Iglesia celebrará el Jubileo de la Redención y el 300 aniversario de la Gran Promesa del Corazón de Cristo al beato Bernardo Francisco de Hoyos. También en las siete pistas para el camino que se dio la Iglesia en Castilla en su reciente asamblea, en la que participó la Archidiócesis de Valladolid. Pistas “que nos dan un ámbito de reflexión”. En este sentido, apuntó a la oportunidad que la propia Asamblea Diocesana ofrece para que los equipos que se constituyan durante su desarrollo sirvan después para continuar su misión al servicio de la Iglesia vallisoletana en forma de “grupos de vida” como los que se propuso impulsar la Asamblea de la Iglesia en Castilla.
Y es que, además del “gran desafío” que suponen la iniciación cristiana y “cómo anunciamos el Evangelio hoy”, a ojos del Arzobispo de Valladolid otro “reto” para la catequesis es que “haya una comunidad grande donde desemboque quien se inicia”.
En este inicio de un curso pastoral que vendrá marcado por la Asamblea Diocesana, monseñor Argüello animó al clero a “ser creativos para suscitar el deseo de pasar de la indiferencia o la dificultad a una actividad”.
En su mensaje de aliento y ánimo, recordó su “triple intención” al convocar esta Asamblea Diocesana. “Lo primero”, priorizó, “vivir la alegría de ser cristianos, de habernos encontrado con Jesucristo, de formar parte de la Iglesia” y vivir también “la dulce alegría de evangelizar”. Segundo, “impulsar el camino sinodal”. Y tercero, propiciar un “discernimiento sobre cómo poner en marcha y avanzar en estos grandes asuntos de la Diócesis y de la Iglesia en Castilla”, poniendo el “acento” en la reestructuración diocesana “como expresión del nuevo tiempo de comunión misionera”.
Como hiciera al principio de su intervención, el Arzobispo de Valladolid expresó su deseo de que los consejos pastorales —a todos los niveles: parroquial, arciprestal y diocesano— se vuelquen con la convocatoria de esta Asamblea Diocesana. “Es una ocasión estupenda”, aseguró, “para que entren en funcionamiento no solo para este año, sino para que permanezcan”. Por ello “es importante”, reafirmó, que en la fase motivacional os reunáis con él y que sea el consejo, junto con vosotros, quien aliente el caminar de la Asamblea”.
Una Asamblea, cuatro fases
Precisamente, durante la fase motivacional el Consejo Diocesano de Pastoral, que se reúne nuevamente el sábado 5 de septiembre, tiene previsto visitar a las parroquias y a los consejos pastorales arciprestales. Encuentros, estos últimos, a los que previsiblemente acudirá el Arzobispado de Valladolid.
El secretario del Consejo Diocesano de Pastoral, el diácono permanente Francisco Castro, presentó al clero durante esta jornada de inicio de curso el calendario de la Asamblea Diocesana que se divide en cuatro fases: motivacional, parroquial, arciprestal y diocesana. En todas las fases habrá encuentros de trabajo y de carácter celebrativo.
Castro también avanzó la convocatoria de una jornada de puertas abiertas en las parroquias el 21 de febrero, como una primera experiencia misionera. También en el mes de febrero se llevará a cabo una lectura continuada de 24 horas de la Biblia en Urueña, la conocida Villa del Libro.
Materiales de trabajo para la motivación
Por su parte, Aurora Alonso y María José Souto, presentaron al clero vallisoletano los materiales de trabajo para la primera fase motivacional. Tres documentos, titulados ‘Celebrar el Misterio de la Comunión y la Misión’, ‘Discernir en la Iglesia’ e ‘Impulsar’, redactados por un equipo que conforman también el presbítero diocesano José Manuel Hernández Carracedo y Eduardo Cuevas, donde se combina oración, Palabra de Dios, tradición eclesial, un quehacer y distintas cuestiones sobre las que discernir durante la lectura de cada uno de los documentos.

También se avanzó en los preparativos de la asamblea sacerdotal que se celebrará durante la fase diocesana. En esta fase están previstas también otras asambleas sectoriales, dirigidas a jóvenes, laicos, religiosos y religiosas, así como a la realidad socio-caritativa de la Iglesia que encarna Cáritas.
Antes, durante los lunes de Adviento, como explicó José Colinas, miembro de la Delegación del Clero, se promoverán encuentros sacerdotales destinados, el primero de ellos, a aquellos presbíteros que hayan cumplido hasta 20 años de ordenación; el segundo, para aquellos que sumen entre 20 y 40 años como sacerdotes; y el tercero, de 40 en adelante. Con estos encuentros por tramos de edad se quiere promover la vida comunitaria, como se propone la Asamblea misma, así como propiciar un espacio donde poder compartir las inquietudes personales respecto de la vocación sacerdotal.

Resultados de la encuesta: “Muy medio lleno, no medio vacío”
Saber con quién se está caminando es importante en el contexto de un proceso como esta Asamblea Diocesana que tuvo un primer acto en la pascua de 2026, con una encuesta en parroquias y templos no parroquiales.
Durante el encuentro de inicio de curso celebrado en Villagarcía de Campos, Miguel Ángel Vicente, vicario urbano, dio a conocer al clero vallisoletano algunas “pistas” que ofrece a la Iglesia de Valladolid esta encuesta destinada al pueblo de Dios.
Se repartieron 34.197 cuestionarios durante las misas correspondientes al domingo 19 de marzo. De los cuales fueron devueltos ya cumplimentados por los fieles un total de 19.650, es decir, más del 57 por ciento de los cuestionarios repartidos. “Una alta tasa de respuesta”, afirma la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología León XII de la Fundación Pablo VI, a quien el Arzobispado encargó analizar los cuestionarios.
La encuesta fue respondida mayoritariamente por mujeres (64%). Y, aunque la participación sube a medida que sube también la edad hasta el tramo de edad de 80 a 84 años, a partir del cual vuelve a descender, es reseñable que un 14% de los encuestados tenía 24 años o menos en el momento de participar en el estudio.
El 72,9% de los encuestados afirmó asistir a misa cada semana y un 9,3% diariamente.
La participación de los encuestados en actividades eclesiales “podemos decir que es razonablemente alta”, consideró Vicente, quien reseñó otro aspecto “importante” a la luz de los resultados: “la voluntad de participar”. En este sentido, un 24,7% de los encuestados señaló que participa en algún tipo de actividad eclesial “de manera estable” y un 13,5% “de vez en cuando”. Y, preguntados por la disposición a participar en según qué actividades, un 14,4% declaró que en la oración, un 12,8% en la liturgia y un 11,4% en la acción social.
Y, aunque un 26,9% indicó que en el momento de contestar el cuestionario no podía participar en actividades eclesiales, hay “un buen grupo dispuesto a participar”, como enfatizó el Arzobispo de Valladolid. Para monseñor Argüello el “desafío” es “movilizar a estas personas y, desde ahí, convocar a otros”.
Con más de 19.000 fieles contestando a un cuestionario, el Arzobispo de Valladolid invitó al clero vallisoletano a “leer este vaso muy medio lleno” y “no medio vacío”, animando en este nuevo curso de Asamblea Diocesana a “sumar esfuerzos” y a “encontrarnos para ver quién puede implicarse más en unas u otras cuestiones”.