Arzobispo

¡Alzad la mirada!

16 de mayo de 2026


El Papa León XIV viene a España. El viaje apostólico, anunciado en febrero pasado, ya se ha concretado con unos espacios, tiempos, lugares y actividades. Es un viaje apostólico, por tanto, el Papa va a subrayar las características de la vida apostólica. Va a anunciar la Palabra y, desde ella, va a reflexionar, ensanchando esa misma palabra en una Doctrina Social de la Iglesia. El Papa va a presidir celebraciones litúrgicas, singularmente la celebración de la Eucaristía, realizada en lugares no habituales, en la calle, en plazas, transformando calles y plazas en una mesa que congrega y que convoca para enviar a anunciar el Evangelio.

También el Papa va a estar en estadios, en lugares que se utilizan otras veces para actividades deportivas, eventos culturales, conciertos musicales, llamando así de una manera implícita a esta presencia de la Iglesia en todos los ámbitos de la vida social.

El Papa también va a hacerse signo del amor de Jesucristo, de la actividad caritativa de la Iglesia, visitando diversos lugares donde la comunidad cristiana, a través de Cáritas u otras organizaciones, está tratando de aliviar el sufrimiento de algunos, entre tantos que sufren, y de anunciar desde el testimonio, desde la cercanía, también desde la Palabra, el amor misericordioso que brota del corazón de Cristo.

El Papa va a visitar unos lugares concretos, cinco diócesis en España, pero desde ahí nos visita a todos. La mayoría, queridos amigos, no podréis estar presentes en los lugares en donde el Papa va a estar, va a hablar, celebrar y actuar, pero todos podemos experimentar la comunión con el Papa León, la comunión de la Iglesia. Los medios de comunicación social, que evidentemente no pueden sustituir lo que significa la presencia real, sí pueden acercarnos a todos. Y las celebraciones que tengamos en nuestras respectivas diócesis, en cada parroquia, en barrios y en pueblos grandes o pequeños, serán también Eucaristías que en esos días nos van a permitir vivir lo que ya cada Eucaristía significa habitualmente: la comunión de la iglesia.

En estas semanas que faltan hasta la llegada del Papa León en viaje apostólico, estamos llamados a vivir un singular adviento, una preparación del corazón para acoger al que viene en el nombre del Señor. Son semanas para poner en práctica el lema de esta visita, ‘Alzad la mirada’, alzad la mirada como pueblo. Alzad es una invitación dirigida a todos para que, como pueblo, incluso para poder ser pueblo, el ejercicio de alzar la mirada nos ayude a esta conciencia de pueblo peregrino que es la Iglesia.

Alzad la mirada hacia lo alto, hacia la Cruz, hacia Jesucristo. Alzad la mirada para descubrir en la palabra que el Papa pronuncie, en él mismo como ministro ordenado y sucesor de los Apóstoles, como vicario de Cristo, la presencia del mismo Cristo entre nosotros. Alzad la mirada, para descubrir también en los hermanos en la Iglesia, el Cuerpo de Cristo y la presencia del Señor, que se hace presente donde dos o más se reúnen en su nombre. Alzad la mirada para descubrir en los pobres el rostro y la presencia de Cristo.

Alzad la mirada, no solo hacia lo alto, sino también hacia lo ancho para descubrir en las diversas formas de vivir la Iglesia, en las diversas diócesis, en distintas espiritualidades, carismas, vocaciones, sensibilidades a la Iglesia católica, la Una, Santa y Apostólica que acontece en cada Iglesia particular, pero que es también Iglesia universal. Iglesia que es Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo. Alzad la mirada hacia la anchura de nuestro ser Iglesia y pidámosle al Señor que nos conceda una catolicidad del corazón para acogernos unos a otros y para hacer de las diferencias vocacionales una fecundidad en la comunión para la misión y, en las diversidades carismáticas o de sensibilidades eclesiales, la oportunidad para caer en la cuenta de que ninguno aisladamente somos la Iglesia, que lo somos cuando vivimos en comunión y cuando esta comunión está presidida por Pedro, por un sucesor de los Apóstoles unido a Pedro.

Alzad la mirada, no solo hacia lo alto y hacia lo ancho, sino también hacia lo profundo del corazón para abrir un hueco y que, así, la palabra dirigida a nosotros como Iglesia que peregrina en España toque nuestros corazones y sea una ocasión para renovar nuestra conversión a Jesucristo y a nada y a nadie más. Nuestro amor a la Iglesia, con sus arrugas, con sus defectos, con su fragilidad que es la fragilidad de cada uno de nosotros, porque la Iglesia que es santa es una comunidad de pecadores.

Que la hondura del misterio de comunión que es la Iglesia nos ayude a amarla como es y que ese amor nos haga también crecer en nosotros, suscitar en lo profundo del corazón el deseo de responder a la llamada que el Señor nos haga a cada uno, para que esta Iglesia responda a lo que el Señor quiere de ella y viva la comunión misionera.

Alzad la mirada pues, queridos amigos, para descubrir, también en lo profundo del corazón, que el Reino de Dios se abre paso, un reinado que es más grande que la Iglesia, un reinado que queremos proclamar en la plaza pública y anunciar a todos los hombres, un reinado que encienda en nosotros la esperanza para seguir como peregrinos hasta que el Señor vuelva.

Que esta visita apostólica, este viaje que el sucesor de Pedro va a realizar a España, sea una ocasión para ser confirmados en la fe, la esperanza y la caridad, y para crecer en la confianza mutua que nos ayude a formar equipos de trabajo, comunión entre las Iglesias para responder al desafío evangelizador de esta hora.

¡Alzad la mirada! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!