La Cuaresma arranca en Valladolid con la imposición de la ceniza y algunas “pistas” para vivirla acorde a un “plan” este Año Santo

La Cuaresma arranca en Valladolid con la imposición de la ceniza y algunas “pistas” para vivirla acorde a un “plan” este Año Santo

6 marzo, 2025

Las palabras “Conviértete y cree en el Evangelio” volvieron a resonar este 5 de marzo, al inicio de una nueva Cuaresma, en iglesias, parroquias, templos penitenciales, pero también en centros educativos de ideario católico o residencias de mayores al tiempo que sobre las cabezas de los fieles la ceniza dibujaba una cruz que cada Miércoles de Ceniza recuerda a los cristianos que “polvo eres y en polvo te convertirás”.

Los vallisoletanos respondieron masivamente a esta llamada a la conversión. Especialmente, en los templos jubilares de este Año Santo, como la Basílica—Santuario Nacional de la Gran Promesa, donde hasta cuatro sacerdotes fueron necesarios para imponer la ceniza a los numerosos feligreses; o en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de Valladolid, donde presidió la Eucaristía el Arzobispo y presidente de la Conferencia Episcopal Española, don Luis Argüello.

“Pistas” para la Cuaresma

Durante su homilía, el prelado vallisoletano resaltó la importancia de “acoger plenamente” el significado del Bautismo, que se renovará en la Vigilia Pascual, y la celebración de la Eucaristía, a cuya participación llamó especialmente los domingos.

“La ceniza”, aseguró monseñor Argüello, “nos recuerda nuestra propia fragilidad” en forma de “dudas, dificultades, problemas o conflictos no previstos”. “Sería algo fatal”, alertó”, si este polvo no estuviera siempre enriquecido por el agua del Bautismo, que le regenera, y, haciéndole barro, le permite al Señor darle forma” para poner a disposición de todos una propuesta de vida “que quiere ser eterna”. En este punto, el Arzobispo de Valladolid invitó a los fieles a “ser partícipes de la vida de Dios” frente a “las tentaciones”, tras las cuales, según señaló, “hay amarguras, resacas o malestar en el corazón” pese a ofrece “pequeñas recompensas que nos entretienen, pero que no responden a la verdad de lo que somos” y, además, abocan a “caer” en otras tentaciones.

Por este motivo, monseñor Argüello invitó a los fieles vallisoletanos a hacer “nuestro propio plan” para “vivir” la Cuaresma. Y, siguiendo las “pitas” que ofrece la propia Iglesia Católica, animó a “leer la Palabra de Dios, para que nos vaya empapando como lluvia fina”. En este sentido, propuso “leer un Evangelio seguido” a lo largo de los 40 días que dura este tiempo cuaresmal, durante los cuales recomendó también practicar el “ayuno” y la “abstinencia”. Y no solo “de carne, de alimentos o de sueño” y, por supuesto, “del pecado”, sino también “de realidades que nos despistan” como, por ejemplo, “ayunar de reclamar nuestros derechos”.

El prelado vallisoletano quiso hacer suya también la invitación a practicar la limosna “de tiempo, dinero y de nuestra propia vida”. Porque “si vivimos nuestros propios dones o cualidades desde la vanagloria, mal gastamos el dinero o nuestro tiempo, podemos apartarnos del Señor”, advirtió.

Emplazó, además, “de una forma muy especial” a celebrar “de una manera más honda” el Sacramento del Perdón”, que calificó como “el segundo Bautismo”. “Es”, afirmó, “esta oportunidad que el Señor nos da de que el vestido blanco del Bautismo recupere su genuina y primitiva blancura”, su “esplendor”.

Ayuno solidario de los universitarios

Terminada la Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral, los miembros de la Pastoral Universitaria celebraron su tradicional ayuno solidario antes de imponérseles la ceniza, un símbolo de “humildad”, “conversión” y de “recordar lo poco que somos y agradecer a Dios por darnos la vida” para uno de estos jóvenes, Adrián, que, como Sofía, arrancó la vivencia de una nueva Cuaresma con “el ejemplo de Jesús, de cómo vivió su vida”.

Decenas de jóvenes respaldaron este Miércoles de Ceniza esta convocatoria de la Delegación de Pastoral Universitaria de la Archidiócesis de Valladolid, que como explicó una de sus responsables y misionera del Verbum Dei, Maga Tamayo, quiso ayudar a “crear conciencia” para que los universitarios vallisoletanos “puedan ser fermento” del Reino de Dios “en las facultades”.

Por medio del testimonio de Virginia García, psicóloga penitenciaria, los universitarios recibieron algunas claves sobre cómo “incluso, en un ambiente tan hostil”, como un centro penitenciario, “puede haber alternativas a una comunicación violenta”.

Tamayo expresó su convencimiento de que “nuestras vidas pueden ser signo de que la no violencia es posible” y animó a los universitarios a “salir” y emprender una nueva Cuaresma con el compromiso de fomentar el “amor”, la “paz”, la “acogida” y la “ternura” para propiciar un cambio que “depende de ti, de mi, de nosotros”.