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El Icono original es de la escuela cretense, en los siglos XIV-XV.
Es, con seguridad, el Icono más conocido en Occidente.
Cuenta
la tradición que este Icono era muy milagroso. Estaba en una iglesia de
la isla de Creta, donde fue robado por un mercader que, después de una
gran tempestad llegó a Roma. Estando gravemente enfermo, entregó el
Icono a un amigo con el ruego de que lo depositara en una iglesia, pero
este amigo murió sin poder cumplir la promesa.
La
Virgen se apareció a una niña de seis años, hija de esta familia, pidiéndole
que se colocara el Icono en la Iglesia de San Mateo. Era el año 1499
cuando, accediendo a los deseos de la Virgen, quedó allí depositado.
Habiendo
sido destruida esta iglesia, hacia 1799, los Padres Redentoristas compran
el solar de San Mateo, construyéndose allí la Iglesia de San Alfonso.
Informados de la existencia de este Icono y su historia, presentaron un
memorial al papa Pío IX, solicitando que el Icono de nuestra Señora
pasara a esta nueva iglesia, siendo restaurado y expuesto allí al culto
el día 26 de abril de 1866, hasta nuestros días.
En
el centro vemos a la Virgen, de medio cuerpo, con el Niño en
brazos, la túnica de mangas ajustadas de color rojo y el manto azul
marino, dejando ver un velo o cofia de color azul celeste. Algunos autores
invierten los colores: manto rojo y túnica azul, como el caso que nos
ocupa. María tiene el semblante triste, el Niño está mirando
hacia la derecha, viendo los atributos de la pasión que le están
mostrando, y pensando lo que se le va a venir encima se inclina hacia su
madre, agarrándose fuertemente con las dos manos a la mano que le tiende
María, y perdiendo del susto la sandalia.
En
la parte superior del Icono aparecen generalmente, a la derecha, el arcángel
san Gabriel, que le presenta la cruz (griega) junto con la corona o
los clavos, y a la izquierda, el arcángel san Miguel que le
presenta la esponja, la lanza y la vasija con el vinagre.
Sobre
las aureolas podemos observar que hay dos coronas metálicas añadidas el
año 1867, y en la cabeza de la Virgen dos estrellas, una de ocho puntas y
otra de cuatro.
El
culto a este Icono de la Santa Madre de Dios de la Pasión ha ido
creciendo de tal forma que hay multitud de copias difundidas por todo el
mundo. En Occidente es más conocido con el título de Nuestra Señora del
Perpetuo Socorro.
Gloriosísima siempre Virgen, Madre de Cristo Dios nuestro,
lleva nuestras oraciones a tu Hijo y Dios nuestro,
para que salve nuestras almas.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
(Oración de intercesión que utiliza la Iglesia Ortodoxa)
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