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Luz
de Oriente
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José Bautista Galán |
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Podemos observar en la parte superior izquierda a Moisés arrodillado ante la zarza. Surgiendo de sus llamas, la Virgen con el Niño dentro de un círculo, en su pecho, nos recuerda por su composición el Icono de la Virgen del Signo o Virgen Orante. En el ángulo superior derecho aparece Cristo con el serafín que porta en sus manos el carbón encendido, enviado para purificar los labios del profeta Isaías. En otros Iconos aparece Cristo emergiendo de un árbol, un tanto estilizado, que algunos autores interpretan como el árbol de Jesé. En la parte inferior izquierda, aparece el profeta Ezequiel ante el Templo, al que alude dicho profeta en el capitulo 44. Y en el ángulo inferior derecho vemos la escena de la escala de Jacob, por la que durante el sueño que tuvo subían y bajaban los ángeles del cielo (Gn 28). En
el centro del Icono, encontramos dos
estrellas de cuatro puntas, superpuestas,
ambas con los lados cóncavos. La que esta en la parte inferior, de
color rojizo, representa el fuego. En sus ángulos aparece el Tetramorfos
(símbolos alados de los cuatro evangelistas:
el ángel, el águila, el león y el toro). En los ángulos de la
estrella superior, que con tonos verdosos y azulados hace alusión a la
zarza, están representadas figuras
aladas de cuerpo entero (aunque algunos iconógrafos solamente
representan los rostros alados). En el centro de las estrellas vemos a la Santísima Virgen
, dentro de un círculo, símbolo de plenitud y perfección, sosteniendo
con el brazo izquierdo al Niño
mientras con la mano derecha está
bendiciendo, y mirando a quien contempla el Icono. Jesús aparece con la
mano derecha como en casi todos los Iconos bendiciendo, mientras con la
izquierda sujeta el rollo de la Ley. En
el pecho de la Virgen, a un lado, debajo de su mano derecha, podemos
observar una escalera, quizá haciendo alusión
al papel de María como intercesora entre el cielo y la tierra, o
al más antiguo de los himnos en honor
de la Toda Santa
-el Akathistos- que en una de
sus estrofas habla de la “escalera que une el cielo y la tierra”. En
el centro del pecho, como en la escena del ángulo superior izquierdo,
vemos a Cristo Emmanuel, el Dios-con-nosotros,
aquí revestido de púrpura y oro (vestiduras sacerdotales) y sobre su
cabeza una corona imperial (como rey del universo), centro de todos los
santos y ángeles representados en la orla que sirve de marco a las
estrellas del Icono.
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